Declaración del President Montilla sobre la Diada Nacional 2024
DIADA NACIONAL 2024
Declaración del presidente Montilla
Hace justo un año la celebrábamos la Diada en medio de un panorama político lleno de incertidumbres.
Las elecciones generales del mes de julio habían dejado un interrogante sobre la continuidad de un gobierno progresista en España o la formación de un nuevo gobierno fruto del entendimiento entre la derecha y la extrema derecha.
En paralelo, en el Parlament de Catalunya se constataba la inestabilidad del gobierno de la Generalitat, condicionado por su escaso apoyo parlamentario y la rivalidad entre los grupos independentistas.
Decíamos, en aquel momento, que era un momento complicado, pero lleno de oportunidades que debíamos saber aprovechar. Y es justo lo que quiero reiterar al compartir la declaración sobre la fiesta nacional de Catalunya de este año.
No tengo ninguna duda que, con el acuerdo de investidura del presidente Salvador Illa, entramos en una nueva etapa. En primer lugar, por el hecho mismo de las negociaciones entre los socialistas y ERC, por un lado y Los Comunes de la otra, que implican una reflexión sobre la naturaleza de los problemas de la sociedad catalana y los caminos para su superación. Y, en segundo lugar, por el inicio de la singladura del nuevo gobierno que está generando una nueva agenda y un lenguaje diferente.
Estoy seguro que hemos dejado un tiempo de grandes declaraciones épicas y de gesticulaciones exageradas para encaminarnos a un debate político más centrado en la vida cotidiana de las personas y en atender lo que hemos denominado “las urgencias de Catalunya”: la mejora de los servicios públicos (educación, salud, vivienda…) y de las infraestructuras (de movilidad, de investigación, del ciclo del agua…), los problemas derivados de la crisis climática que condicionan la política energética y la actividad económica, el crecimiento de las desigualdades sociales y la brecha en la cohesión social y nacional del país, entre otros.
También es momento de mejorar sustancialmente nuestro autogobierno, es decir, reforzar las capacidades de la Generalitat para ocuparse de los asuntos del país. Por eso es tan relevante que la cuestión de la financiación ocupe un lugar destacado en los acuerdos para la investidura y constituya uno de los principales compromisos del nuevo gobierno.
Creo que la reforma del sistema de financiación es del todo necesaria y su urgencia, después de más de quince años pasados desde los acuerdos de 2009, está más que justificada. Estoy convencido que el nuevo sistema de financiación de la Generalitat esbozado en los acuerdos, reforzará las capacidades del Gobierno y su responsabilidad fiscal. Creo, igualmente, que reforzará y legitimará la solidaridad interterritorial y que contribuirá a hacer posibles los cambios que necesita la organización territorial de España para llegar a ser más funcional, más justa y más adaptada a las singularidades de los diferentes territorios.
Sé que el desarrollo de este proyecto no será fácil. Habrá que dedicar mucha pedagogía, mucho rigor técnico y mucho trabajo para superar los ruidos que siempre acompañan las grandes reformas territoriales. Habrá que lograr las alianzas y las complicidades para hacerlo posible. Y, sobre todo, hará falta que desde Catalunya evitemos batallas estériles y retóricas que no ayudan a resolver problemas sino a empeorarlos.
Son pues momentos de debate, de negociación y de construcción de los consensos que necesitamos para encarar con solvencia los retos tan importantes que tenemos delante.
Es evidente que un gobierno en minoría parlamentaria no puede llevar a cabo ni las reformas del autogobierno, ni las reformas de los servicios públicos, sin el concurso del resto de formaciones políticas, especialmente las que han apoyado a la investidura. Esto obliga al diálogo, a la negociación y al pacto. Será en base a este esfuerzo de diálogo como el nuevo gobierno logrará la estabilidad necesaria y la fuerza para tomar las decisiones necesarias para el buen gobierno.
Es hora de dejar de hablar del pasado o de un futuro remoto y concentrar los esfuerzos de todos y todas en resolver los problemas del presente. Y hacerlo aprovechando los aprendizajes que el pasado nos ofrece y con mirada larga hacia el futuro.
Lo debemos hacer y lo podemos hacer. Este país tiene un potencial enorme.
No nos tiene que dar miedo encarar los retos con energía. Reconociendo, por supuesto, el carácter plural y diverso de nuestra sociedad: sabemos que hay opiniones sobre las cosas a hacer que son distintas. Esto ni ha de ser un problema, ni puede ser excusa para no tomar decisiones.
Hay que debatir, hay que escuchar y hay que respetar las opiniones discrepantes. Pero al final, el gobierno debe gobernar.
Hacerlo para todos y todas quiere decir esto: tener presentes los diferentes puntos de vista y no considerar que la discrepancia convierte las ideas diferentes en ideas ilegítimas.
Deseo que los acuerdos que han hecho posible la investidura maduren y se consoliden y que, al mismo tiempo, se trabaje en la construcción de consensos más allá.
En beneficio de los ciudadanos y las ciudadanas de Catalunya.
Bona Diada
Barcelona, 9 de septiembre de 2024
Podéis descargar el documento aquí: Declaración Diada Nacional 2024
