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Declaración Del President Montilla Sobre La Diada Nacional 2022

Declaración del President Montilla sobre la Diada Nacional 2022

DIADA NACIONAL 2022

El próximo domingo celebraremos, un año más, nuestra fiesta nacional. La Diada, como tantas veces he insistido, debe ser una fiesta inclusiva, que concierna los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya en su conjunto, sean cuales sean sus opiniones y sus afinidades políticas. Un día para recordar que las naciones las forman las personas y que logran su pleno sentido cuando conforman una comunidad que comparte esperanzas y compromisos.

Es también un momento para hacer balance y para reflexionar sobre lo que hay que hacer, desde las instituciones y desde la sociedad, para mejorar las cosas, para corregir errores e injusticias y para hacer frente a los nuevos retos que encontramos en el camino.

Y lo primero que hay que decir es que Catalunya, como España y el conjunto de Europa y del mundo occidental, atraviesa un momento dramático y convulso ocasionado por una guerra en medio del continente. La invasión de Ucrania, terrible en cuanto a las miles de muertes, al sufrimiento y a la destrucción, es también un reto formidable para el conjunto de los europeos al que a nuestro país no es ajeno.

La construcción del proyecto europeo, por medio de la Unión Europea, responde al deseo de asegurar la paz y la libertad, después de las trágicas experiencias vividas en los siglos XIX y XX con sus guerras de ocupación y la eclosión de gobiernos totalitarios. Es por eso que no nos podemos sentir ajenos ante los intentos de Rusia de imponerse por la fuerza de las armas. Más allá de los errores que se pueda destacar en la secuencia de la crisis, es un hecho que Rusia ha invadido Ucrania con el propósito de alterar sus fronteras imponiendo una visión imperial que no podemos aceptar y que nos pone, a todos, en peligro.

Además de muerte, sufrimiento y destrucción, la guerra provoca, y provocará todavía más, consecuencias económicas y sociales en toda Europa. Crisis energética, inflación, problemas en el comercio mundial, crisis humanitaria, son hechos que nos afectan directamente.

Creo que todo esto altera la agenda política de Catalunya. Tenemos delante un horizonte de dificultades económicas más duras del que habíamos previsto hace un año. Necesitamos, ahora, más concertación y alianzas. Y menos confrontación política e institucional.

No se trata de rendirnos al alarmismo. La sociedad catalana es capaz de hacer frente a estos retos. Tenemos bastante potencial en nuestro tejido productivo y en nuestro entramado humano para responder positivamente a estas dificultades.

Pero para tener éxito hace falta que seamos conscientes de la necesidad de trabajar en alianza con el gobierno de España y con las instituciones europeas.

Y no debemos perder de vista que las sucesivas crisis que hemos sufrido en los últimos años (crisis financiera, pandemia y crisis energética) han tenido como colofón, a pesar de los esfuerzos de las administraciones públicas, un incremento de las desigualdades sociales que hay que corregir.

Este horizonte de dificultades impone un cambio de prioridades en el gobierno de Catalunya y en el conjunto de instituciones del país. Hay que poner en primer plano la atención a las urgencias sociales y económicas y, a la vez, actuar respecto a los problemas de fondo de nuestra sociedad: transición energética; digitalización de la economía; mejora de la formación; atención en la investigación y la innovación; refuerzo del sistema sanitario y de atención social; lucha contra las desigualdades y la pobreza…

 

Aun así, la gravedad de la coyuntura económica no puede ser un argumento para dejar al margen la cuestión de nuestro autogobierno. Catalunya necesita mejorarlo cualitativamente, precisamente para disponer de mejores instrumentos para gestionar esta y otras crisis y para hacerlo de forma más coordinada y eficaz con el conjunto de España.

Hay que reconocer que la relación entre el gobierno de Catalunya y el gobierno de España ha mejorado, condición mínima indispensable para trabajar en un restablecimiento de la confianza mutua. Pero queda todavía mucho camino para recorrer.

La Mesa de Diálogo se va imponiendo como instrumento para poner en marcha un diálogo de largo alcance. Lo hace en un contexto político muy complicado: con la división del mundo independentista y con la incapacidad de la derecha española para entender la naturaleza de los problemas de Catalunya.

Se trata de encontrar el camino para lograr un nivel de autogobierno que resulte confortable para todos. Un camino que debería abrir las puertas a las reformas necesarias en la organización territorial de España con una visión respetuosa de su pluralidad.

Precisamente para acertar en el contenido de las reformas necesarias conviene que el diálogo se extienda, en Catalunya, al conjunto de fuerzas políticas. Estoy seguro que de esta colaboración entre los grupos políticos catalanes saldría una posición mucho más robusta para buscar un acuerdo con el gobierno de España que facilitara esta vía reformista.

Celebramos pues la Fiesta con la esperanza de reencontrar la serenidad en la legítima confrontación política en una atmósfera en la cual los símbolos nacionales nos representen a todos y todas.

Barcelona, 7 de septiembre de 2022

 

Podéis leer el documento: Declaración Diada 2022

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